La Fría, un pedazo de tierra venezolana, nacida entre montañas vírgenes, contagiadas por la Fiebre Amarilla, habitada por animales salvajes, e insectos ponzoñosos, factores que el hombre al radicarse en estos lugares, le costo muchos años por dominar. Todavía se se desconoce a ciencia cierta quien o quienes hayan sido sus verdaderos fundadores o sus aborígenes que nos permitan suponer que esta región hubieses sido habitada por ellos. La Fría, creada en una planicie al pie de la montaña, conserva sus testigos: a un lado el caudaloso Río "Grita" y por el otro, el Cerro "La Gloria" imponente, sugestivo, vigilante, sirviendo de pulmón a la ciudad. A los primeros habitantes les fue muy duro la lección de la selva: mordeduras de serpientes, el paludismo, los mosquitos, los zancudos y el clima tropical fueron los aspectos que asedieron a los moradores que vinieron a esta zona venciendo incontables obstáculos, encontrando una montaña jamas habitada por seres humanos. Las primeras familias que se radican en estos lugares venidas de pueblos cercanos: El Cobre, La Grita, Seboruco, Colón y Umuquena, sufrían por el calor que los agobiaba. Empezaron por deforestar la montaña haciendose a sus pertenencias; no le temían ni al clima ni a la montaña, su objetivo era estar en contacto con la naturaleza trabajando de sol a sol para sacarle provecho a los conucos que iban formando. Los ranchos o viviendas las construían de madera y palma, pisos de tierra con dos o mas apartamento y una cocina donde construían una mesa con madera y barro, montaban varias piedras donde colocaban las ollas y la leña que prendían fuego para cocinar sus alimentos. En Horas de la tarde hacían hogueras para distanciar la plaga mosquitos y zancudos que azotaban los ranchos o viviendas, haciendoles imposibles la tranquilidad del sueño.
